Desde las pequeñas cosas (facturas de servicios públicos) hasta las grandes cosas (la banca), los estadounidenses ganarán y gastarán de manera diferente mucho después de que la pandemia termine

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Durante los tiempos traumáticos de nuestra historia, los encuestadores se apresuran a preguntar a los estadounidenses no sólo cómo se sienten en el momento, sino cómo les afectará la crisis actual más adelante. Esta pandemia no es diferente.

Por ejemplo, la Encuesta sobre el Lavado de Manos Saludable 2020 muestra que 9 de cada 10 estadounidenses se lavan las manos en estos días – más del doble del número pre-pandémico.[1] Cuando el peligro pase, muchos dicen que seguirán lavándose las manos.

Como padre, me importan esos números de lavado de manos (¿no sería bueno no tener que preguntar nunca más a sus hijos: “¿Se lavaron las manos?”). Pero como contador público y consejero financiero, me importan más los hábitos financieros que cambiarán para siempre después de que pase el peligro. Sólo en agosto, se publicaron cinco encuestas que estudiaban precisamente eso.

1. Trabajar en casa

Si bien no hay datos confiables sobre cuántos estadounidenses más están trabajando en casa durante esta pandemia, una encuesta realizada por una organización llamada “The Center for Generational Kinetics” preguntó a 1.000 empleados sobre cómo se sienten al trabajar desde casa.[2] Así es como los propios investigadores describieron el resultado principal:

“Lo más sorprendente es que la mayoría (53%) de los estadounidenses no quieren trabajar a distancia ni siquiera a tiempo parcial después de que termine la pandemia”.

 ¿La razón? Más de 4 de cada 10 consideraron que “no tienen las herramientas necesarias para trabajar con éxito a distancia”. Si no tienen esas herramientas a los seis meses de la pandemia, es poco probable que las consigan antes de que termine. Lo que significa que las predicciones de un cambio sísmico al trabajo en casa probablemente no se cumplan.

2. Ir al banco

A diferencia de lo que acabamos de discutir, este resultado de la encuesta es cualquier cosa menos impactante: Los estadounidenses están haciendo transacciones bancarias en línea en números récord durante la pandemia.

¿Qué pasa después de la pandemia? El Banco del Ciudadano preguntó a más de 1,000 consumidores y a casi 250 líderes empresariales qué creen que pasará con las actividades bancarias después de la pandemia.[3] El resultado:

“De estos encuestados, 66% de los consumidores y el 73 por ciento de las empresas sienten que estos cambios serán permanentes”.

En otras palabras, adiós a las sucursales bancarias.

Sin embargo, casi dos tercios también dijeron a los encuestadores “que prefieren la experiencia humana al recibir consejería financiera”. Por casi el mismo margen, se han sentido cómodos dando información personal por teléfono y en línea – porque, durante esta pandemia, simplemente no tienen elección. Así que estos consumidores están prediciendo que “los bancos usarán la IA” (inteligencia artificial) para unir lo remoto con lo personal.

Los bancos más exitosos después de la pandemia podrían ser los que ofrezcan servicios seguros similares a los de Zoom, de modo que sus clientes obtengan la atención personal de una sucursal bancaria sin tener que conducir hasta allí.

3. Facturas de servicios públicos

Esto puede parecer el elemento más pequeño de la lista, pero en realidad viene con una gran lección.

Una compañía de tecnología inteligente (smart-tech, en inglés) llamada Sense preguntó a más de 1.300 americanos cómo mantienen bajas sus facturas de servicios públicos ya que pasan mucho más tiempo en casa.[4]

Resulta que sus métodos son decididamente de la vieja escuela, y este verano “la medida de ahorro de energía más popular será usar ventiladores tanto como sea posible en lugar de aire acondicionado (55%), mientras que alrededor de un tercio (35%) planea apagar su aire acondicionado por completo y abrir las ventanas para mantenerse fresco”.

Los encuestadores de la compañía de tecnología inteligente que patrocina esta encuesta se quedaron un poco atónitos de que los americanos no estén abrazando la tecnología inteligente:

Un número sorprendentemente pequeño de personas están recurriendo a la tecnología inteligente para reducir sus costos de energía. Sólo 24% tiene o planea instalar un termostato inteligente o programable por primera vez y sólo 10% planea instalar un monitor de energía doméstica para ver en qué se está usando la energía de su casa.

Eso no me sorprende en absoluto. En estos tiempos de incertidumbre económica, la mayoría de las familias califican los termómetros inteligentes en el nivel más bajo de la lista de compras obligatorias, especialmente cuando pueden encender un ventilador y aun así ahorrar.

Sin embargo, un gran cambio durará más que la pandemia: Las cosas gratis.

Como consejero financiero, hace mucho tiempo que me siento frustrado por los estadounidenses con problemas de dinero que no aprovechan todos los servicios gratuitos que pueden ayudarlos a ahorrar. La mayoría de las compañías de servicios públicos que he conocido ofrecen estos servicios, pero Sense encontró que:  

Casi la mitad (45%) de los encuestados no sabía si su compañía de servicios públicos ofrece reembolsos o evaluaciones gratuitas para termostatos inteligentes o actualizaciones de aire acondicionado. De hecho, muchas empresas de servicios públicos ofrecen este tipo de incentivos a los residentes.

Ahora que muchos estadounidenses están descubriendo estos servicios, no los olvidarán. Así que espero que mucha más gente los aproveche, incluso cuando ya no estén confinados en sus casas.

4. Ahorrar para la jubilación

Una nueva encuesta sobre la jubilación [ENG] suena como negativa, pero yo la considero positiva: “La ansiedad por los ahorros de jubilación a largo plazo ha aumentado”.

Charles Schwab encuestó a 1.000 empleados que tienen una cuenta 401(k).[5] Me gusta eso. ¿Por qué? Porque preocuparse puede ser el primer paso para actuar. De hecho, eso está sucediendo, según los encuestadores:

Dos de cada cinco participantes también dicen que hicieron un cambio en su cuenta 401(k) debido al COVID-19, citando el reequilibrio y el aumento de las tasas de contribución como los cambios más comunes.

Ojalá fuera más, pero algo es algo. Otra gran frustración para los expertos en finanzas personales es que la mayoría de los empleados tienen una actitud de “fijarlo y olvidarlo” sobre sus 401(k). En su lugar, hay que mirar con atención la tasa de retorno y las categorías de inversión, al menos anualmente. Después de esta pandemia, espero que muchos empleados se hayan dado cuenta del valor de hacer esto, y continúen haciéndolo.  

5. Valorar sus casas

Nunca he conocido a un propietario que no supiera esto: Es la compra más cara e importante que jamás haya hecho. La pandemia ha movido la discusión de saber a hacer, según Hippo Insurance Services, que encuestó a 1.000 propietarios.[6]

“La mayoría de los estadounidenses (58%) planean hacer inversiones a largo plazo para su hogar cuando la pandemia termine”, reveló la encuesta.

La razón es simple. El hecho de refugiarse en casa y preocuparse por su próximo cheque de pago ha llevado a los propietarios a “la importancia de proteger el valor financiero de su casa es más importante hoy que cuando compraron su casa por primera vez”.

Una vez que esta pandemia termine – y lo hará – seguiremos lavándonos las manos más a menudo. No todos nosotros, pero más que antes de la pandemia. Espero que lo mismo ocurra con nuestro dinero. Eso espero.

Recuerde, si tiene deuda de tarjetas de crédito, deudas de impuesto o, incluso, desea reparar su puntaje de crédito, puede llamarnos al 1-844-669-4596 y un experto en finanzas le hará una consulta gratuita.

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About the Author

Howard Dvorkin, CPA

Howard Dvorkin, CPA

Soy contador público certificado y he escrito dos libros sobre cómo salir de deudas: Credit Hell y Power Up. Soy, además, uno de los expertos en finanzas personales de Debt.com. He centrado mis esfuerzos profesionales en las industrias de finanzas de consumo, tecnología, medios y bienes raíces, creando no solo a Debt.com, sino también a Financial Apps y Start Fresh Today, entre otros. Mis consejos sobre finanzas personales se han incluido en innumerables artículos, y han aparecido en el New York Times, el Washington Post, Forbes y Entrepreneur, así como en prácticamente todos los periódicos nacionales y locales del país. Pienso que todos deberíamos tener una razón para vivir al máximo. Además de mi familia, mi pasión es enseñar a los estadounidenses cómo vivir felices dentro de sus posibilidades. Para mí, el dinero no es la raíz de todo mal. La mala administración o manejo del dinero, sí lo es. El dinero no puede comprar la felicidad, pero endeudarse siempre compra la miseria. Es por eso que lancé Debt.com. Me alegra que usted esté leyendo esta página ahora ya que tengo mucho por compartir.

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