Más consumidores anticipan no poder pagar a tiempo su tarjeta de crédito: nivel más alto desde la pandemia
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Más sobre nuestra política editorialMucha gente dice que se siente mejor con su dinero, aunque cada vez más están a punto de no poder pagar a tiempo su tarjeta de crédito.
Esa contradicción aparece en un informe mensual del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que sigue de cerca cómo las personas en EE.UU. ven sus finanzas y si esperan atrasarse con sus cuentas.
En su encuesta más reciente, el 15.3% de los participantes dijo que espera no poder hacer un pago de tarjeta de crédito en los próximos tres meses, aunque muchos también afirmaron que creen que su situación financiera general mejorará durante el próximo año.
La deuda total de los hogares ya supera los 18 billones de dólares, y las expectativas de pagos atrasados en tarjetas de crédito siguen aumentando. El porcentaje de personas que dice que podría fallar un pago es el más alto registrado desde abril de 2020, en pleno cierre por COVID-19.
Quienes se sienten pesimistas sobre sus finanzas futuras tienen motivos para preocuparse, según Don Silvestri, presidente de Debt.com.
Espere costos más altos
A finales del año pasado, Silvestri publicó un artículo con este mensaje: “Mi única predicción para 2026: la vida le va a costar más que en 2025.”
Aunque la inflación se ha enfriado respecto a su pico tras la pandemia, los precios de la vivienda, servicios, alimentos y los seguros siguen altos, dejando muy poco margen de error en presupuestos que ya están ajustados.
Esa presión ayuda a explicar por qué más personas esperan atrasarse, incluso cuando sienten que “van mejor”. Cuando los gastos básicos siguen subiendo, muchas familias recurren a la tarjeta de crédito. El saldo crece, los intereses se acumulan y cada vez cuesta más mantenerse al día.
A finales del año pasado, Silvestri sostuvo que, para muchos hogares, las cuentas se están poniendo más difíciles, no más fáciles.
“Los clientes de Debt.com realmente no se preocupan por la bolsa de valores, el comercio global o el producto interno bruto”, escribió Silvestri. “Les importa pagar sus cuentas y salir de deudas. Así que aquí va mi única predicción: ambas cosas serán más difíciles el próximo año.”
Mencionó rentas e hipotecas más altas, seguros más caros y el aumento en comida y energía como gastos que van drenando el presupuesto mes tras mes, casi sin que uno se dé cuenta.
Incluso una inflación “moderada”, señaló, se acumula con el tiempo, especialmente en hogares que ya cargan saldos de tarjeta con tasas de interés por encima del 20%.
La ayuda que muchos conocen… pero aun así evitan
Esa desconexión entre confianza y riesgo no solo se ve en los datos federales, sino también en cómo las personas piensan sobre su propia deuda.
En otra columna reciente, Silvestri destacó resultados de una encuesta de Debt.com: aunque muchas personas admiten que la deuda está limitando su vida, muchas menos dicen estar realmente preocupadas por ella.
Los participantes reconocieron estrés, posponer la compra de una casa y frenar el ahorro para el retiro. Aun así, casi la mitad dijo que cree que su situación de deuda mejorará en el próximo año, aunque el panorama económico no muestra muchas señales de que el alivio vaya a llegar “por sí solo”.
Silvestri advirtió que el optimismo sin acción puede salir caro.
“La intuición puede fallar”, escribió, “y cuando se trata de sus finanzas, lo mejor es tomar decisiones con información.”
Al mismo tiempo, ha aumentado la conciencia sobre opciones para aliviar deudas, incluyendo la liquidación de deudas, que muchos identificaron correctamente como una forma de reducir saldos de manera significativa. Pero saber que existe ayuda no siempre significa buscarla.
La advertencia de Silvestri es directa y oportuna ahora que aumentan las expectativas de pagos atrasados:
“No tiene que esperar a que las cosas empeoren para pedir ayuda”, escribió. “Mientras más pronto enfrente su deuda, más control tendrá sobre el resultado.”
El primer paso puede ser una llamada. Debt.com ofrece un análisis gratuito de deuda, donde un experto revisa su presupuesto y sus obligaciones financieras para ayudarle a entender sus opciones.
No hay cargos por adelantado, y el objetivo es encontrar la solución de deuda que mejor se adapte a su situación.