Aún nadie sabe por qué cayó el edificio de Surfside, pero un contador público sabe cómo la infraestructura llegó a ese punto

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Mientras escribo esto, 16 personas han muerto y 150 personas siguen desaparecidas después de que una torre de apartamentos de 12 pisos se derrumbó en la ciudad de Surfside, Florida.

Debido a que una cámara de seguridad registró el colapso, y debido a que es una historia tan trágica, muchos de quienes viven en Estados Unidos (EE.UU.) y Puerto Rico (PR) ahora han oído hablar de Champlain Towers South. Lo que no han escuchado es que podrían ser los siguientes.

Soy CPA, no ingeniero estructural. Así que no pretendo saber por qué cayó la torre, ni estoy prediciendo que su edificio también pueda caer. Sin embargo, sí sé algo sobre cómo ocurren estas catástrofes, porque a menudo comienzan meses o años antes con decisiones financieras desacertadas.

Durante tres décadas, he asesorado a personas y empresas sobre la gestión de la deuda. Lancé empresas en varios países que hacen lo mismo. He escrito dos libros sobre el tema. Puedo decir esto con casi certeza: la mayoría de los desastres provocados por el hombre comienzan con la postergación financiera y la mala planificación.

En el colapso del edificio al norte de Miami, los informes de noticias muestran que los residentes y el liderazgo de la Asociación de Condominios Champlain Towers South sabían que había un problema desde 2018. No ignoraron el problema, por el contrario, discutieron sin cesar al respecto.

USA Today informó (ING) esta semana sobre una carta de siete páginas escrita en abril por parte del presidente de la asociación de condominios a los residentes. “Sugirió que millones de dólares en reparaciones necesarias habían sido un tema de frustración entre los residentes”, reseñó el periódico.

Aquí hay una línea de esa carta: “Hemos discutido, debatido y argumentado durante años, y continuaremos haciéndolo en los próximos años a medida que entren en juego diferentes elementos”.

Siniestramente, no tuvieron años para discutir, tenían semanas. Y es justo suponer que todavía estaban debatiendo el costo de estas reparaciones hasta el día del colapso real.

Esto no los convierte en malas personas. Los convierte en… personas.

Siempre que nos enfrentamos a una factura de reparación elevada, ya sea por nuestra casa, nuestro automóvil, nuestros electrodomésticos o incluso nuestra salud, a menudo nos resistimos. Varios factores entran en juego y, a menudo, son una combinación de lo financiero y lo psicológico.

Primero, los individuos y las organizaciones odian pagar por las reparaciones. Queremos comprar cosas nuevas, no arreglar cosas viejas. (Solo mire a los republicanos y demócratas que debaten un proyecto de ley de infraestructura, nuevamente). No hay nada particularmente emocionante o gratificante en el mantenimiento de rutina.

En segundo lugar, muy pocas personas, grupos o gobiernos se preparan para las emergencias. Somos una especie optimista, y aunque intelectualmente sabemos que los desastres pueden sobrevenirnos, no creemos que sea pronto. También esperamos recibir una advertencia justa. Lamentablemente, no todas las tragedias son como huracanes, que tardan días en acercarse y se pueden rastrear con radar.

En tercer lugar, ciertamente no presupuestamos las emergencias. La expresión sobre el dinero “haciéndote un agujero en el bolsillo” es un cliché precisamente porque es verdad. Si vive en un condominio, ¿desea una tasación especial para reparar algunas tuberías? ¿O quiere pintura nueva y paisajismo? Uno no puede verse, el otro sí.

Esto podría explicar por qué una de las mayores frustraciones entre los expertos en finanzas personales es convencer a las personas de crear, y no allanar, un fondo de emergencia. En enero, CBS News informó (ING) que 6 de cada 10 personas que viven en EE.UU. o PR no pueden cubrir una emergencia de $1,000 en sus vidas.

Sí, la pandemia agotó gravemente los ingresos y los ahorros, y sí, la igualdad de ingresos ha aumentado a lo largo de los años. Aún así, eso no explica por qué la mayoría de las personas nunca han podido cubrir una emergencia, y por qué los vehículos más vendidos en este país son SUV costosos y por qué todavía parecemos encontrar el dinero para tomarnos unas vacaciones caras y comprar ropa cara.

La Asociación de Condominios Champlain Towers South está compuesta por personas que gastan su propio dinero como su condominio gastó su dinero. Si bien aprenderemos más de los reporteros y funcionarios gubernamentales sobre este desastre en particular, estoy seguro de que volverá a suceder, tal como lo describió USA Today.

O tal vez esta sea la típica llamada de atención, y todos nos daremos cuenta de que cada individuo y organización necesita un fondo de emergencia sólido, así como un fondo de mantenimiento de rutina. De lo contrario, se arruinarán más vidas, en lugares distintos a Surfside y de formas menos públicas que el derrumbe de un edificio.

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About the Author

Howard Dvorkin, CPA

Howard Dvorkin, CPA

I’m a certified public accountant who has authored two books on getting out of debt, Credit Hell and Power Up, and I am one of the personal finance experts for Debt.com. I have focused my professional endeavors in the consumer finance, technology, media and real estate industries creating not only Debt.com, but also Financial Apps and Start Fresh Today, among others. My personal finance advice has been included in countless articles, and has appeared in the New York Times, the Washington Post, Forbes and Entrepreneur as well as virtually every national and local newspaper in the country. Everyone should have a reason for living that’s bigger than themselves, and besides my family, mine is this: Teaching Americans how to live happily within their means. To me, money is not the root of all evil. Poor money management is. Money cannot buy happiness, but going into debt always buys misery. That’s why I launched Debt.com. I’m glad you’re here.

Publicado por Debt.com, LLC