Estos consejos ayudarán a los estudiantes estresados por los costos de la educación

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Los padres esperan que sus hijos se dirijan a la universidad con la preocupación de la integración, encontrar amigos y no reprobar las clases. En lo que quizás no piensan es en el estrés que pueden tener los estudiantes al preocuparse por sus propias finanzas, probablemente por primera vez.

Muchos estudios demuestran que el dinero es lo más importante para la mayoría de los estudiantes. Un estudio reciente mostró que más de tres cuartas partes [ENG] de los millennials y de la generación Z están estresados por la matrícula, los gastos de manutención y la búsqueda de una carrera bien remunerada.

Otra encuesta reveló que casi 40% de los estudiantes actuales con préstamos han pensado en dejar los estudios para evitar más deudas estudiantiles.

El estrés tiene sentido. Los estudiantes universitarios están lejos de casa y tienen que ingeniárselas para pagar al menos algunas de sus facturas, quizá trabajando después de clase o sacando provecho de los préstamos, las becas y el dinero que les mandan de sus casas.

Si esa es su situación, o está a punto de serla, ¿qué puede hacer para que el dinero no se convierta en una distracción? ¿Cómo puede reducir el estrés y la ansiedad para que no decida que la licenciatura o el grado avanzado por el que ha estado trabajando tan duro no merece la pena?

Un buen punto de partida es intentar desarrollar algunos hábitos saludables de manejo del dinero [ENG]. A continuación, le presentamos algunos pasos que puede seguir para ir por el buen camino.

Consejos de manejo del dinero para estudiantes universitarios

1. Los detalles del manejo del dinero

Para empezar, es posible que quiera catalogar todo el dinero que recibe de varias fuentes: cualquier ayuda financiera, préstamos privados, subsidios, programas de estudio y trabajo, trabajos a tiempo completo o parcial, contribuciones familiares, incluso su reembolso de impuestos. Puede desglosarlo por meses, semestres, años académicos o años naturales.

A medida que vaya enumerando cada elemento, asegúrese de que entiende cómo va a recibir el dinero y cuándo. Tenga en cuenta que sus ingresos pueden variar de un mes a otro, así que planifique en consecuencia.

Por ejemplo, si hace un seguimiento por meses, y gana la mayor parte de su dinero a través de los trabajos de verano y de la temporada de vacaciones, puede estimar sus ingresos anuales (netos, no brutos) y dividirlos por 12.

A continuación, intente calcular cuáles serán sus gastos cotidianos. Además de la matrícula y las tasas -a menos que las cubra la ayuda financiera o la familia-, piense en otros gastos relacionados con los estudios, como los libros y el material.

A continuación, puede pasar a otros gastos que espera cubrir usted mismo, dependiendo de su situación vital: transporte, vivienda, ropa, medicamentos, seguros, comida, teléfono, ocio, etc. También puede etiquetar esos gastos como fijos o variables, y priorizarlos, de modo que cuando el dinero escasee, sepa de qué puede estar dispuesto a desprenderse primero.

2. Atenerse al plan

Felicitaciones, tiene un presupuesto. Pero, como muchos sabemos, puede ser difícil seguir un presupuesto [ENG].

Considere la posibilidad de crear una hoja de cálculo o una aplicación que le ayude a hacer un seguimiento de sus gastos [ENG]; verlo todo representado en un gráfico puede ser revelador, y puede ayudarle a mantener el curso. Puede limitar las multas por retraso pagando sus facturas a tiempo, y también es una buena idea evitar las compras impulsivas.

Tener un presupuesto no significa que no pueda ser flexible, pero debe estar preparado para hacer algunas concesiones de semana a semana y de mes a mes. ¿Quiere comprar entradas para un concierto?

Eso no debería ser un problema, siempre y cuando pueda renunciar a otra cosa. Tal vez pueda empezar a preparar su propio café en lugar de comprarlo, o mantener su viejo teléfono durante un tiempo más.

3. Cuándo utilizar las tarjetas de crédito

Considere la posibilidad de limitar el uso de su tarjeta de crédito. Si se acostumbra demasiado a depender del crédito, podría volverse en su contra. Aunque la reforma del gobierno ha reducido mucho el número de tarjetas de crédito que se ofrecen en los campus universitarios, los estudiantes siguen estando tentados.

Si le preocupa pagar los préstamos estudiantiles [ENG] algún día, quizá deba pensar dos veces antes de acumular deudas con las tarjetas de crédito. Intente utilizar el dinero en efectivo o la tarjeta de débito, así tendrá menos tentaciones de gastar.

4. Ahorrar para las sorpresas

Mientras esté estudiando, es probable que surjan gastos inesperados, y no necesita la distracción de tener que pensar en cómo pagarlos mientras trabaja para aprobar una clase de cálculo o química.

Intente comenzar los estudios con un fondo de emergencia, al menos lo suficiente para cubrir los gastos de un mes más, y vaya, si puede, aumentando la cantidad.

5. Saber a dónde acudir en busca de ayuda

Si no puede llegar a fin de mes, es posible que quiera planificar con antelación y pensar con quién va a hablar de sus problemas. Sería una buena idea no esperar a no poder pagar la matrícula u otra factura importante.

Considere la posibilidad de llamar a uno de sus padres o a alguien en quien confíe, o concierte una cita con la oficina de ayuda financiera o con su consejero académico. Estresarse por el dinero puede afectar a su salud, a su estado de ánimo y a su comportamiento, lo que en última instancia podría afectar a sus notas: intente que no llegue a ese extremo.

6. Nunca renuncie a encontrar más dinero

Si al principio no ha podido encontrar una beca, inténtelo de nuevo. Esté atento a cualquier información que se publique en el campus y busque ofertas en Internet.

Hable con sus profesores favoritos y con su consejero académico sobre cualquier posibilidad; puede que incluso le den una ventaja con una recomendación.

Debe saber que puede apelar para obtener más ayuda financiera [ENG] si su situación ha cambiado o cree que deberían haberle concedido más. El proceso de apelación varía de una escuela a otra, así que asegúrese de entender todos los pasos que debe dar antes de comenzar.

7. Conseguir un trabajo que le guste

Si decide que tiene que trabajar, intente conseguir un trabajo que le guste. Esto puede parecer una obviedad, pero si le gusta lo que hace y la gente con la que trabaja, es más probable que siga con el trabajo y puede que no sea tan estresante como un trabajo no disfrute.

Si es posible, trate de encontrar algo relacionado con su campo de estudio para que pueda utilizarlo como base en su currículum, y determinar si va por buen camino con su elección. Pero ese no es el único camino: Si le gustan los niños, puede ser niñera.

Si le gusta el fitness, pruebe a trabajar en un gimnasio o en un parque. En lugar de dejar que su trabajo se convierta en una carga mental, intente encontrar algo que sea divertido e interesante.

Utilizar hábitos monetarios saludables para mantener el rumbo

Puede llevar algún tiempo desarrollar buenos hábitos financieros, pero los beneficios de aprender a manejar su dinero como estudiante pueden merecer el esfuerzo. Cuando tenga sus finanzas bajo control, puede ayudarle – y más tarde, a su familia – a medida que avanza en la vida.

Puede ayudar a su puntuación de crédito, lo que significa que puede tener más posibilidades de conseguir la financiación que necesita para compras mayores, como un auto o una casa. Además, podrá seguir trabajando para alcanzar todos sus objetivos financieros.

Una forma de facilitarle las cosas es abrir una cuenta de manejo de efectivo [ENG], como SoFi Money®.

SoFi Money puede hacer que mantener el rumbo sea más fácil, ya que usted gana, ahorra y gasta todo en una sola cuenta. Además, no hay comisiones en la cuenta (sujeto a cambios).

Recuerde, si tiene deuda de tarjetas de crédito, deudas de impuesto o, incluso, desea reparar su puntaje de crédito, puede llamarnos al 1-844-669-4596 y un experto en finanzas le hará una consulta gratuita.

Este artículo apareció originalmente en SoFi [ENG].

Descargo de responsabilidad: Hay muchos factores que afectan a su puntuación de crédito y a los tipos de interés que puede recibir. SoFi no es una organización de reparación de crédito tal y como se define en las leyes federales o estatales, incluyendo la Ley de Organizaciones de Reparación de Crédito. SoFi no proporciona servicios de “reparación de crédito” ni consejería o asistencia con respecto a la “reconstrucción” o “mejora” de su registro de crédito, historial de crédito o calificación crediticia. Para más detalles, consulte el sitio web de la FTC.

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Publicado por Debt.com, LLC